VISION
¿CÓMO DEJÉ DE FUMAR?
Si estás pensando en dejar de fumar, pero sientes que es imposible, este post es para ti. Te contaré cómo lo logré después de años fumando y qué cambios he notado en estos dos meses sin tabaco.
MI HISTORIA. FUMANDO DESDE LOS 14 AÑOS
Probé mi primer cigarro a los 14 años cuando volvía de pasear con unas amigas un viernes por la tarde, recuerdo que pensé ‘’qué asco, cómo la gente puede fumar esto’’ pero lo que no sabía que ahí comenzaría todo.
Como muchos, lo hice por aceptación social, quería verme más mayor. Al final, me junté con gente que fumaba, y sin darme cuenta, se convirtió en un hábito. Lo que empezó como algo ocasional terminó siendo parte de mi día a día. “Fumar me relajaba”, “me ayudaba con el estrés” o al menos eso creía.
Allen Carr lo explica genial en su libro ‘’Es fácil dejar de fumar si sabes como’’: ‘’El cigarro no me relajaba, me creaba ansiedad. Cada vez que terminaba un cigarro, mi cuerpo pedía más nicotina, y la única forma de calmarlo era otro cigarro. Era un círculo vicioso’’.
LA DECISIÓN FINAL
No fue una decisión fácil ni rápida; durante años pensé: “Podría dejarlo cuando quiera, ya lo haré más adelante”, “Un cigarro de vez en cuando no hace daño”, “Ahora no estoy preparada para dejarlo”, ‘’Comenzaré bajando mi consumo hasta que lo deje’’, »Probaré con el vape»…
Pero la realidad es que siempre encontraba una excusa o un momento mas crítico en mi vida para volver a la rutina de antes. Hasta que una noche algo hizo clic en mí: decidí que por mi salud, ya que siempre he sido asmática y últimamente estaba notando que me costaba más respirar, debía dejarlo inmediatamente, y esta vez enserio, ya que había fracaso dos veces previamente por usar sustitutivos.
Tenía curiosidad, quería saber que se sentía al vivir sin la ‘’necesidad’’ de llevarte un cigarro a la boca, cómo se sentía respirar mejor, no tener la preocupación constante de que exponía a mis órganos a colapsar en cualquier momento, tener más energía, dejar de gastar dinero, etc. Así que probé a bajar el consumo (otra justificación para no dejarlo radical) durante el mes previo a la cita médica (porque pensaba que por arte de magia me quitaría las ganas de fumar), y la realidad era que no estaba 100% segura de querer dejarlo, me invadían muchos miedos e inseguridades al respecto pero esta vez tenía algo que otras veces no: ganas de lograrlo.
Dejar de fumar NO es un sacrificio: cuando lo ves como una pérdida, estás condenado a recaer. NO necesitas «fuerza de voluntad». Si entiendes que el tabaco no te aporta nada, no hay nada que resistir – Allen Carr
CÓMO LO LOGRÉ SIN RECAER
Si alguna vez has intentado dejarlo, sabes que no es fácil; esto fue lo que me ayudó:
– Cambié mi mentalidad → En lugar de pensar en lo que “perdía”, me enfoqué en todo lo que ganaba, a mi me ayudo mucho tener la curiosidad de saber »que sentía un no fumador».
Identifiqué mis momentos de debilidad → ¿Cuándo tenía más ganas de fumar? ¿Después de comer? ¿En una terraza con amigos? Buscar sustitutivos y entender el paso anterior es clave.
– Me recordé constantemente mi motivo → Tener una razón clara hace la diferencia.
(No uses sustitutos como vapes, chicles de nicotina o cigarrillos electrónicos).
DOS MESES SIN FUMAR
Han pasado dos meses desde que fumé mi último cigarro, siguen habiendo momentos mas críticos donde siento ese detonante de ‘’necesidad’’ aunque cada vez dura menos. Para calmarme recuerdo que:
– Respiro mejor, por lo que tengo más energía → ya no uso tanto los medicamentos que me ayudaban a respirar como antes; me siento menos cansada.
– Mi cuerpo luce mas sano, me siento menos hinchada, mi piel se ve mejor, mis encías, mis dientes, mi pelo, en general, todo.
– Se acabó el mal olor
– Estoy ahorrando dinero
CONSEJOS PARA NO SUFRIR EN EL INTENTO
Si quieres dejarlo, aquí van mis consejos:
– No lo pienses demasiado, hazlo. Márcate una fecha límite para dejarlo. Recuerda que nunca habrá un “momento perfecto”.
– Identifica tus detonantes. ¿Fumas por estrés? ¿Por rutina? Busca reemplazos.
– Apóyate en algo o alguien, expresar como te sientes te ayudará a eliminar esa »necesidad» en esos momento clave
– Celebra cada día sin fumar. Es un logro enorme ¡valóralo!
– Lee «Es fácil dejar de fumar, si sabes cómo». Te hará ver el tabaco de una manera completamente diferente y te liberará de la adicción psicológica.
¿Por qué? Porque sigues alimentando la idea de que “necesitas” la nicotina para sentirte bien – Allen Carr
Actualización un año sin fumar
Si me lo hubieran dicho hace 365 días, no me lo habría creído: hoy cumplo un año sin fumar. Miro hacia atrás y me parece increíble haber llegado hasta aquí. No voy a mentir, el 2025 fue un año emocionalmente muy complicado en muchas áreas de mi vida. Por las presiones que tenía encima, no parecía, ni de lejos, el «momento perfecto» para dejarlo. Si ya era difícil sobrellevar los problemas cotidianos, imaginaos lo que es hacerlo cuando tu mente te pide constantemente escapar mediante una calada. Fue durísimo.
Pero, a pesar de las trabas, no os imagináis lo orgullosa que me siento de poder decir: «Pasé por un año de mierda y, aun así, no fumé». Lograrlo en las peores circunstancias solo refuerza la teoría principal de esta entrada: no necesitas el tabaco para estar bien.
Desde aquí te animo más que nunca a dar el paso. Se puede. Mírame a mí: alguien que empezó a dejarlo casi por «bobear», sin estar convencida del todo, y que hoy ya lleva un año limpia.
¿Cómo sobreviví a estos meses?
Si os dijera que ha sido fácil, os mentiría.
Al principio fue una lucha constante contra la necesidad física; era una sensación de dependencia casi loca. Mi estrategia fue romper patrones. Tuve que sustituir esos hábitos que me pedían un cigarro por otros nuevos: la sobremesa: en lugar de quedarme sentada tras comer, salía corriendo a lavarme los dientes. La ansiedad y la desesperación por una única calada, sustituí el humo por salir a caminar y despejarme. Y así sucesivamente.
Poco a poco, esa necesidad se fue apagando. A día de hoy, las ganas han desaparecido casi por completo. Ahora puedo terminar de comer tranquila o salir a tomar algo sin sentir que me falta nada (incluso he ganado espacio en el bolso jaja). Es más, he llegado a un punto que jamás imaginé: ahora repudio el olor del tabaco. Me parece, sinceramente, asqueroso.
Mi propia «terapia de choque»
Hay algo más que ha hecho este proceso más increíble: convivo con un familiar que fuma. He pasado este año viéndolo y oliéndolo a diario. Al principio fue una tortura, pero terminó sirviéndome como una especie de terapia de choque. Hoy lo observo y, en lugar de sentir envidia por «no poder fumar», lo que siento es liberación. No quiero estar en su lugar.
Es una locura cómo cambia el chip, pero ocurre. Querer es poder, incluso cuando el entorno no acompaña.
Artículos destacados
NEWSLETTER



